
La semana pasada fui a un campamento muy bonito en Mazarete (Guadalajara).
Está situado justo donde se produjo el terrible incendio en 2005 y la zona estaba casi desierta. Todas las actividades que hicimos estaban relacionadas con el medio ambiente y con replantar los árboles del lugar.
Fue una experiencia muy bonita ver como en las excursiones que hacíamos se veían pinos pequeños pero muy sanos. Seguramente, en veinte o treinta años el bosque estará como antes del incendio.
El campanento está organizado por la Fundación Apadrina un Árbol que se fundó unos meses después del incendio para acelerar la reforestación. Y lo está consiguiendo gracias a que muchas personas como yo colaboran haciendo donaciones.
Así que si te animas, ya sabes.



Yo creía que era otra cosa, que cuando en clase de sociales hablaron del medio ambiente, todo el mundo atendería. No fue así, todo el mundo se puso a decir tonterías, nadie se concentraba y a nadie se le pasaba por la cabeza que, en realidad, era la clase más importante de, puede que de todo el curso. No se daban cuenta que cuidar el medio ambiente no es una cosa innecesaria, no se daban cuenta de que si no aprovechaban aquella clase, contribuirían a que los pocos bosques, el poco agua no contaminada que nos quedan, se redujesen a nada.
Escribo este aparentemente tonto artículo para hablar de lo aburrido que puede llegar a ser el patio más grande del colegio.
